Cada 28 de enero se conmemora el Día Internacional de la Protección de Datos Personales, una fecha vinculada al Convenio 108 del Consejo de Europa, el primer tratado internacional vinculante enfocado en la protección de datos, abierto a firma el 28 de enero de 1981.
En un entorno digital donde la información personal circula entre aplicaciones, nubes, proveedores y sistemas legados, esta conmemoración funciona como un recordatorio ejecutivo: la Protección de Datos es un asunto de riesgo operacional, no solo un tema jurídico.
Protección de Datos y el punto de inflexión regulatorio en Chile
En Chile, la conversación se acelera por un cambio normativo de alto impacto: la Ley N.° 21.719 moderniza el régimen de protección de datos personales y establece la creación de una Agencia de Protección de Datos Personales.
La normativa contempla un período de transición y fija su entrada en vigencia plena al 1 de diciembre de 2026, lo que eleva la urgencia de planificar y ejecutar mejoras con anticipación.
Para profesionales TI y tomadores de decisión —CIO, CISO, gerencias de infraestructura y operaciones— el desafío es claro: llegar a 2026 con gobernanza, trazabilidad y controles verificables para los procesos que tratan datos personales (clientes, colaboradores, pacientes, usuarios), incluyendo integraciones con terceros y plataformas críticas.
La urgencia es operativa: incidentes con datos sensibles ocurren hoy
La necesidad de elevar capacidades no es teórica. En Chile, incidentes recientes han puesto foco público y regulatorio sobre la protección de datos en servicios esenciales. En un comunicado oficial, SERNAC informó que ofició a una entidad del sector salud para recabar antecedentes tras un incidente de ciberseguridad que habría comprometido datos personales y sensibles, incluyendo la referencia a exfiltración de información.
Independiente del sector, el patrón que preocupa a la alta dirección suele repetirse: cuando fallan los controles o la respuesta coordinada, el impacto se multiplica en continuidad operacional, confianza y costos de recuperación.
Qué deben priorizar CIO y CISO antes de 2026
Existen cuatro frentes que suelen concentrar el impacto para TI: gobernanza y accountability, operación efectiva de los derechos de los titulares, seguridad y trazabilidad auditables, y gestión del riesgo regulatorio para evitar fricción y remediaciones de última hora.
Desde una perspectiva ejecutiva, estas exigencias se traducen en decisiones concretas sobre arquitectura, prácticas de seguridad, contratos con terceros y capacidades de respuesta. Para sostener esas decisiones con evidencia, es clave pasar de declaraciones generales a mecanismos que midan exposición y confirmen efectividad de controles.
Acciones recomendadas:
Inventariar y clasificar activos y sistemas que procesan datos personales (incluye cloud, on-premise, integraciones y aplicaciones).
Implementar un ciclo continuo de detección → priorización → remediación → verificación de brechas.
Validar con pruebas controladas qué tan explotables son ciertas debilidades y qué impacto real podrían tener.
Convertir resultados técnicos en reportes ejecutivos: criticidad, riesgo, responsables, plazos y evidencia de cierre.
El rol del análisis de vulnerabilidades y el ethical hacking en Protección de Datos
En este escenario, análisis de vulnerabilidades y ethical hacking son dos capacidades directamente conectadas con la Protección de Datos por una razón simple: reducen la superficie de ataque y permiten demostrar control sobre la exposición real de los sistemas.
El análisis de vulnerabilidades aporta una visión continua: descubrimiento de activos, escaneo, priorización y verificación posterior a la remediación, con foco en disminuir brechas y acelerar cierres.
El ethical hacking permite validar explotabilidad de forma controlada, documentando pruebas de concepto para diseñar confirmar planes de mitigación y reducir riesgos sin afectar la operación.
Ambos enfoques son complementarios: uno sostiene la gestión permanente de exposición; el otro prueba, en momentos definidos, si los controles resisten escenarios realistas.
Cómo apoya Tecnoinver: servicios orientados a evidencia y reducción de exposición
Con foco en organizaciones que deben proteger información personal y sostener continuidad, Tecnoinver integra capacidades de evaluación y prueba que ayudan a priorizar acciones con criterio de riesgo:
Análisis de vulnerabilidades: servicio gestionado orientado a identificar brechas, priorizar correcciones y verificar el cierre, con el objetivo de reducir exposición y acelerar remediación.
Ethical hacking: pruebas controladas para explorar, detectar y probar vulnerabilidades en infraestructura, aplicaciones y sistemas, con documentación para planes de mitigación.
Este tipo de servicios aporta dos beneficios especialmente relevantes para CIO y CISO ante 2026: visibilidad para decidir (qué corregir primero y por qué) y evidencia para gobernanza (hallazgos, severidad, planes de remediación y verificación).
La clave: actuar con anticipación
El Día Internacional de la Protección de Datos no es solo una efeméride: es un punto de control para revisar si la organización está construyendo capacidades reales con foco en 2026.
En un contexto de incidentes con impacto reputacional y operativo, actuar con anticipación permite reducir exposición, ordenar prioridades y llegar con evidencia verificable.
Si su organización requiere una línea base de exposición y un plan de remediación priorizado, Tecnoinver puede apoyar mediante análisis de vulnerabilidades y ethical hacking.
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